Alejandra Solórzano -Guatemala / Costa Rica-

Guatemala-Costa Rica 1980.

Con una historia de vida marcada por el exilio y la migración política de su familia, Costa Rica, Guatemala, Nicaragua y México son los países que respiran en su poesía hilvanada a un constante sentir filosófico. Publicó: “De vez en cuando hablo con ella”, Folio 114 (Guatemala) y “Detener la historia”, Ediciones Espiral (Costa Rica).

Su trabajo ha sido publicado en antologías, diarios y revistas de Centroamérica, Latinoamérica y el Caribe como: Poesía Iberoamericana, Electrón Libre, Latitudes Latinas, El Pez Soluble, Te Prometo Anarquía, Círculo de Poesía, Cuadrivio. Poeta invitada a festivales nacionales e internacionales de poesía.

Forma parte del colectivo Memoria, Dignidad y Justicia dedicado al activismo cultural por la justicia y Derechos Humanos. Desde el año 2007 reside en Costa Rica donde trabaja en proyectos de producción artística en el Ministerio de Cultura y Juventud, actriz y profesora de Filosofía en la Universidad Nacional  y Universidad de Costa Rica.

Anatomía de la musa del olvido

Bailar entre tu amnesia

es humedecerse los pies en la mezcla perfecta de licor,

la voz herida de Ray Tico

los dardos sonoros de los cláxones

que atraviesan cuerpo y madrugada.

El hormigueo en los labios

que deja la palabra interrumpida, el corazón

-erizo melancólico-

que destila espuma a las 2 a.m. sobre el filo más triste de la barra.

Permite que sujete mis párpados,

que la mano respire,

que despierte sus dedos.

No busco a Dios.

Intento rumorar versoso tu número telefónico.

La soledad que alumbra este sacrificio es color ámbar

como el olvido.

Desvelo

Gota blanca,

un tajo que cae sobre la voz

me desdibuja el gesto sobre el papel

y la mano tiritando en delirio.

Sobreviví a tus ojos y continué bailando.

Tatuajes

Decir I Love you 100pre con marcador indeleble

en el respaldo del asiento de un autobúso de nuestra memoria,

con la autoridad y las faltas de ortografía

de los 13 años, es la síntesis de la sensibilidad a priori del tiempo.

La Verdad cualquier adolescente la sabe

porque es ahí donde el dolor debuta

y no hace falta entenderlo.