Armando Salgado -México-

(Uruapan, Michoacán, 1985). Egresado de la Normal Rural Vasco de Quiroga de Tiripetío, Michoacán. Maestro en Educación Básica por la Universidad Pedagógica Nacional.

Ha escrito libros de poemas y narrativa: Relámpago molido (Mantis Editores/ Gobierno del Estado de Guerrero, 2016), Hontanar (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2015), Cofre de pájaro muerto (Ediciones de Punto de Partida, UNAM, 2014), Fiebrerías (Diablura Ediciones, 2014), Estancia de ánimas (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2013), Azogue Suite (Instituto Cultural de Aguascalientes, 2013), CorvusSuvroc (Mantis Editores/H. Ayuntamiento de Hermosillo, 2012) Liturgias (SECUM, 2011), Casa de adobe (PuertAbierta Editores, 2015) y Variaciones de una vida rota (SECUM, 2011). Además los libros de poesía para niños: Leoncito Rex (PuertAbierta Editores/Gobierno de Colima, 2016) y Mina (PuertAbierta Editores/Gobierno de Colima, 2016).

Ha obtenido distintos reconocimientos como el Premio Michoacán de Literatura Ópera Prima de Poesía y Narrativa en 2011, el Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal en 2012, el Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos en poesía en 2012, el Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal en 2013, el Premio Nacional de Narrativa Mariano Azuela en 2014, el segundo lugar en Poesía en el concurso 45° de Punto de partida en la UNAM EN 2014, el Premio Michoacán al Mérito Juvenil en 2014, el Premio Joaquín Xirau para obra publicada en 2015 otorgado por el Colegio de México y la Fundación Xirau Icaza, el Premio Nacional de Literatura Ignacio Manuel Altamirano en poesía en 2016, entre otros. Miembro de la Sociedad de Escritores Michoacanos.

CIUDAD DE MÉXICO

Viajo entre plumas y pájaros quebrados. El vuelo

despierta mi réquiem. Soy crío de aire a punto de

morir.

[Nació en General Anaya. La cerveza es detergente

que enjuaga su garganta. Contra el poniente cuenta

zapatos sin alas quese posansobre cables. No

distingue día, noche. El periférico lo aplasta con

pesadillas: el metro arrulla, arrolla. Son vecindades

las vértebras. Escarba el hambre para encontrar

basureros. Puentes lo cobijan del frío. Recuerda que

el olvido lo arrojó a la alcantarilla. Rasga nariz

inhalando tíner o cristal. Xochimilco, Zócalo,

Coyoacán, Tepito,cada lugar lo ignora. Les es

indiferente a los edificios, a los demás. Nunca

entenderá por qué los vidrios de los aparadores

reflejan su esperanza sinrostro].

Una mosca recién nacida posasu hermosura en la

palma de mi mano.

GUATEMALA

Rompo el cascarón de un río. Sequías serpentean en

los desiertos.

[El tren lo mató. Dicen que lo vio en la orilla. Le

arrancó los pies sin darle oportunidad. Los demás

alcanzaron a subir. Rodó como tronco ante el

abandono. El hambre fue su consejera. Asió

guadaña, la cicatriz de un platanal y kilos de café

concentrado en los ojos. Guatemala, la vieja, no lo

aconsejó. El Usumacinta dijo que atravesar la

frontera no era lo mismo que cruzar los dedos. La

sangre escurre en su frente. Escucha los tapires y su

infancia. Huele a tortillas recién hechas. La comida

está lista, su madre lo llama. Satisfecho, cierra

cenizas y apaga los ojos del fogón. Un saraguato

pronuncia su nombre por enésima vez y los vagones

aparecen de nuevo].

El tren afeita cuerpos de su barba. Las vías del

lavabo yacen repletas de mugre.