La niñez desaparecida durante la guerra y la que sigue desapareciendo por diferentes causas

Desde la edición número 12 se ha decidido dignificar con respeto y amor la memoria, específicamente a las y los 45 mil desaparecidos durante el conflicto armado interno, entre ellos 5 mil niños, lo hacemos porque la poesía puede ser el camino para entender la ausencia.

El 13 Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango es una ofrenda  para los miles de niñas y niños que seguimos buscando, aquellos niños a quienes se les fue cortada la inocencia, los que fueron separados brutalmente de sus familias, los que dejaron profundos vacíos y heridas que aún no ha sanado, los que fueron obligados a cambiar de nombre, a esas niñas y a esos niños el Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango los recuerda, también a sus familias que hasta el día de hoy permanecen con la esperanza de encontrarlos, a ellas y ellos nuestra ofrenda, nuestra palabra, nuestro fuego, nuestra poesía.

Las niñas y los niños son la esencia para la renovación y la esperanza de este territorio que habitamos, también son la llave de la libertad y la dimensión lúdica de la vida, por eso venimos a decirle a todas las niñas y los niños que fueron desaparecidos —más de 5,000 según el informe de la comisión para el esclarecimiento histórico— que siempre los hemos abrazado con amor y que siguen habitando en nuestra memoria personal, familiar y comunitaria. Ustedes niñas y niños fluyen en la memoria viva con dignidad, viven y extienden sus alas junto con las nuestras, para seguir construyendo el país que anhelamos.

Cada persona y familiar que los busca incesantemente en el tiempo y el espacio los invoca con ternura, va también nuestra ofrenda, nuestros poemas y gratitud a las madres y mujeres que nos han dado y siguen dando  ejemplo con sus inspiradoras luchas por encontrarlos, un gesto poético y amoroso que reconocemos.

Hoy todas esas niñas y niños que desaparecieron durante la oscura y triste guerra que golpeó Guatemala serían grandes, cumplirían sus sueños, estarían entre nosotros acompañando la transformación en los territorios con su lucidez y humanidad. El recuerdo que conservamos de ustedes, está relacionado con la magia y la belleza, hoy sus energías caminan de la mano con nosotros y con las y los poetas que han sido llamados desde diferentes países para volverlos a nombrar con solidaridad, respeto y amor. Tantas vidas arrebatadas por el odio deben ser reparadas con generosidad y dignidad. La sociedad pide perdón por estas atrocidades que no deben repetirse.

Roberto Obregón

Nació el 13 de noviembre de 1940, en San Antonio Suchitepéquez.

Sus primeros poemas publicados en la prensa local datan de los años 1958 y 1960, reunidos en 1964 bajo el título de “Los versos del alfarero”, tres años después viaja a la Unió Soviética.

En 1961 obtiene una beca para estudiar en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú, donde sigue estudios de filosofía y donde alcanza a doctorarse en 1967.  Viaja entonces a varios países de Europa, asistiendo a congresos y foros de escritores, antes de volver a Guatemala, en 1968.

Inició su vida literaria en 1961, publicando “Poemas para comenzar la vida”, separata de la Revista de la Universidad de San Carlos.  Posteriormente publicó “El aprendiz de profeta”, “La flauta de ágata”, “El fuego perdido”, todos libros de poesía.  Asimismo, publicó un libro de ensayos.  Publica en la Unión Soviética tres de sus libros y uno de ellos “La Flauta de Agata” es traducido a cuatro lenguas soviéticas, el ruso, servio, georgiano y quírguiso, alcanzando una edición de más de un millón de ejemplares: es una breve colección de poemas amorosos, que había publicado en Guatemala en 1969.  Ese mismo año, la dirección de Bellas Artes del Ministerio de Educación de Guatemala publica “El fuego perdido”, conjunto de poemas escritos en Moscú años atrás.

Entre 1968 y julio de 1970, Roberto Obregón anima el grupo de poetas guatemaltecos reunidos en “Nuevo Siglo”, ofreciendo recitales, publicando una revista y polemizando en los diarios de la ciudad de Guatemala; uno de esos recitales fue patrocinado por la facultad de Ciencias Jurídicas y sociales.

El 28 de marzo de 1970, Roberto Obregón viaja a San Salvador, invitado por los poetas del grupo “Piedra y Siglo”; a su regreso, el 6 de julio, es capturado en el puesto fronterizo “Las Chinamas” y nunca más se ha vuelto a saber de él; el entonces presidente Manuel Arana Osorio, había tomado posesión de su cargo seis días antes. (Revista “Alero”, Universidad de San Carlos de Guatemala número 2, cuarta época. julio – agosto 1979)

Fechas de Inauguración y Clausura 13 FIPQ

La inauguración del 13 FIPQ lleva el nombre de “ceremonia al fuego perdido” como una forma de dignificar la vida y obra del poeta Roberto Obregón y la clausura “homenaje a la niñez que buscamos” en donde honraremos a todos esos niños y niñas que han sido desaparecidos en nuestro país, además de ser un gesto de solidaridad y agradecimiento a las familias que siguen en la búsqueda, ambas actividades se realizaran en el Teatro Municipal de Quetzaltenango los días 3 de agosto (inauguración) y 5 de agosto (clausura) 18:30 hrs. Entrada libre y gratuita, en los próximos días estaremos dando más detalles.

Imagen 13FIPQ

Con gratitud y alegría hemos llegado a los 13 años ininterrumpidos de realizar el Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango, camino que nos ha servido para congregarnos alrededor de la poesía y conocer su poder transformador, por eso estamos decididos a continuar con humildad y amor, conscientes de que la poesía es un camino para imaginar un futuro digno y menos doloroso.

La 13 edición del Festival  es un homenaje a la memoria del poeta Roberto Obregón, voz profética que fue silenciada y que hoy queremos traer de nuevo a la vida, también hacemos homenaje a todas aquellas niñas y niños que fueron arrebatados de sus hogares, de los que jamás volvimos a saber, lo hacemos con amor y respeto, los recordamos con la esperanza de encontrarlos, queremos celebrarlos desde lo más profundo de nuestro espíritu.

La imagen de este año es diseño de los artistas Alexander Socop y Andrea Rodríguez, collage cuya paleta y formas geométricas están inspiradas en juguetes de Guatemala, como las pelotas de hule, los trompos, los barriletes y los capiruchos, otros elementos complementarios: un carrusel el cual se encuentra con frecuencia en las ferias del país y la fotografía del poeta Roberto Obregón, el ave, la mariposa y los barriletes representan la esperanza, los zapatos el abandono de la infancia. El conjunto entero es un pequeño homenaje a esa niñez que continuamos buscando.

Del 31 de julio al 5 de agosto 42 poetas provenientes de diferentes países se reunirán en Quetzaltenango y 12 ciudades del centro y occidente de Guatemala para convertirnos en el epicentro de la poesía en América Latina.