Francisco Nájera -Guatemala-

Francisco Nájera. Guatemalteco. Vive desde hace muchos años en Nueva York. Entre sus trabajos publicados estánCarne de seres que al encontrarse pierden la razón (1987 y 2017)sujeto de la letra a (1991 y 2015 ), Libro de la Historia Universal(2000),Ceremonial de los Cantares(2013), de Las Razones de Nuestra Historia (2015) y Cenizas (2016).El pacto autobiográfico en la obra de Rafael Arévalo Martínez, un estudio de la obra de este escritor guatemalteco, fue publicado en 2003.

¿CUELGA ACASO…?

¿Y si el silencio fuera 7?

¿Y entre el silencio y la palabra fuera el 8?

El sonido y el silencio al mismo tiempo, pero sin ninguna vibración

entre los cuerpos.

Porque sólo el sonido es diferencia,

y sólo el silencio es.

O la palabra que es sonido y es

silencio

y es.

Porque el sonido ha sido 8.

Ha sido.

Pero el silencio.

El silencio ¿qué?

¿Cuelga acaso el verdugo de la cuerda?

¿El ahorcado del talón?

¿Ha sido acaso el silencio 7

o 7?

¿Ha sido tal vez?

¿Acaso ha sido?

SANGRE

                                                                        sangre que me habla

                                                                        con sus manchas granate

                                                                                                                      anónimo

De la sangre menstrual no me han dicho que es muy diferente de la

sangre de Cristo.

Esa que el cura bebe en un cáliz, cáliz dorado en días de fiesta, días de

santificar.

De esa sangre que lava los pecados del mundo. De esa sustancia pegajosa y

sucia,

mezclada con agua y sudor, polvo, saliva. Mierda y orines.

Sangre que no es necesario lavar de la ropa. Ni tampoco esconder.

Sangre que nos santifica y nada nos dice de cómo es que se comienza a vivir.

A ser. A Existir.

Por eso, me digo, es que nada me han dicho de lo diferente que es la sangre

de Cristo

de la sangre menstrual. Esa que cada luna me baña los labios, los muslos.

Esa que no sabe nada de la sangre de Cristo y que como la luna se sabe

ella misma.

La otra.

Esa que se derrama sin requerir, sin hacer, ningún sacrificio. Sin tener que

ofrecerse

a nadie. A ninguno. A nada.

Esa que fluye al ritmo de la luna y los mares. Las estaciones. El mundo.

Ritmos extraños, incomprensibles, que me pertenecen y que me permiten

ser yo,

la que sangra.

La otra.