Josseline Pinto -Guatemala-

Guatemala, 1996. Poeta, investigadora y curadora de arte contemporáneo. Publicó el poemario Cartas Íntimas (2015), Chuleta de Cerdo Editorial y el poemario Objetos1 con Sión Editorial. Su trabajo está recopilado en varias antologías de El Salvador, Guatemala y México. También ha publicado investigaciones sobre arte contemporáneo y varios artículos y entrevistas en revistas digitales como esQuisses.net.

Ha participado en distintos festivales incluyendo el 11 FIPQ.  Sus estudios incluyen el Diplomado en Agenciamiento Cultural e Investigación Artística de la Fundación Paiz, así como otros cursos en curaduría y crítica de arte. Actualmente es co-directora del proyecto expositivo de arte contemporáneo MANIFESTO-espacio y coordinadora de distintos programas educativos en instituciones del país.

I

Jamás sabré qué es caer sobre un lago congelado

y luchar contra mi propia fuerza.

Viajaré por el mundo entero en busca de nieve,

para contradecir pronósticos e imágenes de

mis infancias].

Ante mis ojos hoy solo hay niebla

y estoy segura que en otras

latitudes, mundos, espacios,

el sol se viste de verde sobre llanuras menos tristes.

Es imposible que la soledad

pueda caber en un sitio como este.

Debo irme con lágrimas aún sobre los ojos

para que todos sepan el mensaje de mis palabras

y yo no olvide la intención de estos pasos.

Viajaré en busca del aire que se acople

a mis perforados pulmones,

para ver finalmente un cambio de paisaje

y sentir los pies congelados por diversión.

Pero, ¿qué se yo de geografía?

si ante mis ojos solo hay montañas

que me absorben como musgo

y están ya demasiado húmedas

para aceptar mi llanto.

Qué sé yo si cuando digo África,

sueño mujeres de oro esperando

en línea a sus hijos vivos

o digo Egipto y aún las aguas

guardan niños legendarios.

Qué se yo de geografía

si en los libros nunca llovió en Venecia.

Siempre me dijeron que no confiara en ojos ajenos,

que percibiera el mundo desde mis errores.

Por eso viajaré a tierras lejanas

en busca del relieve que aún le falta a mi camino

rodeado de vanidosos volcanes.

Viajaré para desprender

las imágenes de una tierra plana

pintada de solo tres colores y estrellas.

Qué sé yo de geografía sino aquello

que me enseñaron en la escuela imaginaria.

Tal vez algún día lo intente,

y así pueda traer las faldas

de mis montañas tristes a nuevas tierras

donde la emoción de sentir

por primera vez frío, calor o sueño

es la solución para caminar sola

entre espejismos reales de mundos

que solo descubriré soñando despierta.

II

Las palabras sufren su olvido,

y reclaman luego de cierto tiempo

un espacio en la memoria.

Apropósito fue presumir de ellas como estorbos

llenos de miedo,

y ahora el espacio blanco que tienen

en mi garganta está ocupado

por sinónimos menos punzantes.

Entonces "Ella" ahora se dice nada

y "tu" se dice otro.

Yo me digo espacio, porque estoy perdida

y solo existo habitada por sus recuerdos.

No puedo sostenerme.

Ella sigue hablando de cielos y utopías

y tu tratas de alcanzar conmigo sus promesas.

Tal vez es mejor que sufran las palabras que se olvidan

y no yo que quien las recuerda.