Pep Balcárcel -Guatemala-

(Guatemala, 1993) Escritor. Estudia Lengua y Literatura por la Universidad Francisco Marroquín. Bloguero en Nómada. Ha publicado los poemarios Obelisco 65 (Letra Negra, 2012), Fragmentos (Chuleta de Cerdo Editorial, 2016) y el libro de microrrelatosLos ojos de lo insano (Editorial X, 2014). Aparece en las antologías Los 4X4 (Vueltegato Editores, 2012), ¡Meter un gol! (Letra Negra, 2013), Deudas de sangre (Anamá, 2014)y Poesía inmediata: el abismo por madrugadas (Proyecto Editorial Los Zopilotes, 2016). Este año publicará el poemario Olvidé decirte adiós (Sión Editorial, mayo) y el libro de cuentos El asesinato del Cuervo (Magna Terra Editores, julio).

1

Voy a definir el tiempo

en los segundos que pasan

cuando te miro directo a los ojos

en tus movimientos

cada uno de ellos

en tus palabras que recojo

para que no se me pierdan

en el instante cuando te quiero abrazar

y no puedo.

Voy a guardar todos mis silencios

para mirarte

y que me mirés

cuando te diga que la noche ocurre

y que ya no sé qué está pasando conmigo

si es tan breve cruzarme con tu silueta

y a veces pienso

que nunca voy a trazar universos

en tu cuerpo

pero escribo

y estás en la esquina de mi habitación

y decís las palabras que necesito

las que me faltan.

Y estás y no estás

entonces me voy

y estoy sentado frente al balcón

veo todas las luces

y quiero llamarte pero no lo hago

decirte que tengo miedo

de lo rápido que ocurre todo dentro mío

cuando te tengo enfrente.

Y tu nombre está en la pantalla de mi teléfono

envío un mensaje

que no te diga cómo se detiene la vida misma

cuando te escucho

y tampoco marco.

Da igual

voy a juntar palabras

y talvez las leés

en el momento correcto

porque quiero decirte que te amo

y que sólo en vos

me puedo perder.

2

Hay poemas

que ya nacen muertos

y sin ganas de sobrevivir

letras que se juntan

se clavan

y se entierran

una

sobre la otra.

La noche es fría

y afuera ya no camina nadie

a lo lejos quizá

una sombra

pero el silencio

es lo único que hay.

Y siguen los segundos

no se detienen

la luz está apagada

suena la misma canción

la de siempre

y se me cuela la tristeza

una lágrima cae

y ninguna más.