Rosa Chávez -Guatemala-

(Guatemala 1,980)- Poeta de origen Maya K’iche’ Kaqchiquel. Reivindica su raíz originaria por respeto y reconocimiento a la vida de sus antepasados, así misma y a su presente.

Ha publicado los poemarios Casa Solitaria (Editorial Oscar de León, Guatemala 2005), Piedra Abaj’  (Editorial Cultura Guatemala, 2009/Editorial Casa de poesía, Costa Rica 2,009) El corazón de la piedra (Editorial Monte Ávila Editores Latinoamericana, Venezuela 2010), Quitapenas (Editorial Catafixia,  Guatemala 2010) AWAS (Editorial Catafixia, Guatemala 2,014).

Su obra aparece en distintas revistas, obras de teatro, memorias y antologías de poesía en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.

Su poesía la ha llevado a festivales y encuentros en Centro América, Estados Unidos, Colombia, Argentina, México, Cuba, Ecuador, Chile, Venezuela, Noruega.

1)

Defiende tu sangre

porque desemboca en tú corazón,

defiende  tu cuerpo

porque allí anidan tus palpitaciones,

defiende  tú espíritu

porque sin este tu corazón se vuelve nada,

defiéndete a ti y a los tuyos,

a ti porque eres los tuyos,

a los tuyos porque son tú corazón.

Por eso te repito,

defiende  tu sangre,

defiende tu corazón.

2)

Sobreviví al incendio de mi cuerpo

Sobreviví el estallido de la carne

Sobreviví a las cadenas en los tobillos

Sobreviví al fierro en mis venas

Sobreviví a la ausencia de las letras

Sobreviví al escarmiento del capataz

Sobreviví a la pira donde fueron quemados los libros sagrados

Sobreviví al exilio redentor

Sobreviví al canto de las sirenas y las lloronas

sobreviví a la realidad nacional

sobreviví a la persecución al calabozo

sobreviví a las sequias del deseo

sobreviví a la extrema dulzura

sobreviví a la perforación de las palabras

sobreviví a la noche de la poesía en la garganta

Sobreviví a masacres

sobreviví a la verdad que rebosaba de las lenguas

sobreviví al drama de la carne y la pólvora

sobreviví al amor que no cabe en una persona

sobreviví a la tormenta en el hueso derruido

sobreviví a la miserable tumba abandonada

sobreviví a la perdida de mis huesos florecidos

sobreviví al salvajismo  de la civilización

sobreviví a tú desnudez anclada en la memoria

sobreviví a la bestialidad de un solo recuerdo

sobreviví a al exterminio del fuego sobre la montaña

sobreviví a la perforación

sobreviví a la aceptación del destino

sobreviví a la inseguridad ancestral

sobreviví a mí misma.