Vania Vargas -Guatemala-

Guatemala, 1978.  Poeta, narradora, editora y periodista cultural. Licenciada en Letras por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Autora de los libros de poesía Cuentos infantiles (Catafixia editorial, 2010),  Quizá ese día tampoco sea hoy (Editorial Cultura 2010), Los habitantes del aire (Editorial Cultura 2014) y Señas particulares y cicatrices (Catafixia editorial, 2015); y del libo de cuentos Después del fin (El Pensativo, 2016). También es parte de las antologías Microfé: poesía guatemalteca contemporánea (Catafixia editorial, 2012), El futuro empezó ayer, apuesta por las nuevas escrituras de Guatemala (Catafixia editorial, 2013), Brevísimos dinosaurios (CCE, Guatemala, 2009), y Ni hermosa ni maldita, narrativa guatemalteca actual (Alfaguara 2012).

Fue invitada por los departamentos de Español de la Universidad de Stanford, en San Francisco, California, y la Universidad de Copenhague, para compartir su trabajo. Fue poeta invitada en los Festivales Internacionales de Poesía de Nueva York y Granada, Nicaragua.

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Hoy me senté a armar una brújula

y cuando me levanté

sólo señaló al camino de donde vengo

Miro hacia el frente

mido las posibilidades del punto más lejano

al que alcanza a ver mi ojo ciego

y empiezo a dibujar un nuevo mapa

para pegarlo en el techo

justo encima de la cama

y verlo por las noches

como las nuevas constelaciones

de otro mundo

No preguntés cuántos días ni cuántas horas

encierran los puntos y sus distancias

podría terminar todo hoy mismo y descubriríamos

que no llevaban a más ciudades

ni a encallar en otras espaldas

pero al verlo la gente pensaría que supe qué hice con mi vida

y no que soy la que camina lento por las calles

silbando una melodía que por ratos no sale

mientras toco el mañana con la punta de un bastón torcido

con los ojos hacia adentro

mirando solo el movimiento de lo que no ha muerto y cree

que va en camino a un lugar seguro

solo porque escucha el eco de mis pasos

Hablo de un pueblo fantasma que se formó

con lo que he imaginado a lo largo de los años

hijos / familias / casas / caminos

muros / altares / fortalezas

todo abandonado

por los que fueron y las que fui

personajes patéticos y tristes

que me culpan en silencio de su miseria

Hay noches en las que les aparezco en sueños

cuando duermen al calor del fuego

que encienden con los días

que los recién llegados dibujaron mal

Los miro largo rato

les hablo de la necesidad de mutar

aceptar el naufragio

para que muramos juntos de cualquier otra cosa

que no sea apagarse / arrepentirse

que explotemos con violencia

para probar la memoria de los escombros

Entonces nada se mueve

adentro se hace un silencio infinito

y pienso que hemos logrado ponernos de acuerdo

hasta que llega la mañana

y una vez más

me duele abrir los ojos