Ingrid Bringas -México-

Poeta y activista

Autora de La Edad de los Salvajes (Editorial Montea, 2015) Jardín Botánico (Abismos Casa editorial, 2016) Nostalgia de la luz (UANL, 2016) 1000 watts de amor electrónico

 (Yerba mala Cartonera, 2016) Objetos imaginarios (Pinos Alados, 2017) Flechas que atraviesan la espesura de la noche (Liberoamérica, 2020). Libro con el que obtuvo una mención en el XII Premio Internacional de poesía Gastón Baquero 2019. Su obra está incluida en diversas antologías nacionales e internacionales.

En 2020 fue Becaria del Centro de Escritores de Nuevo León (CONARTE).

Obtuvo el Premio Internacional de Poesía Gilberto Owen Estrada, 2021 con su obra Frontera Cuir. Actualmente es miembro del consejo consultivo de la Fundación Internacional de Derechos Humanos en el área de Igualdad, inclusión y diversidad.

Algunos animales sobreviven solo por instinto

Una pupila nos observa a lo lejos

se mueve como el oleaje de un junco a punto de caer

un cocodrilo sediento detrás de la riviera.

A lo lejos, una mujer le observa de regreso

los dominios de un terreno imposible,

como quien ama lo prohibido

el vello de las alas de los mosquitos acarician la piel de la mujer,

su cuerpo se va hundiendo

en las tibias aguas del río

el vaho de su sombra se esfuma infranqueable

a través del claro de la tarde

el cocodrilo la mira

puro gesto entre ambos

carne viva

y fiebre.

Elogio de la sombra

Donde quiera

el vibrante  movimiento de una salamandra ciega

como bronce resuena entre la luz

frente a la urgencia un ojo le abarca

la ceguera es su propia linterna

para algunos animales esta supone un ahorro de energía en sus

fuerzas vitales.

algunos humanos construyen desde las tinieblas su propio paraíso

así lo hizo Homero y Tiresias

así la tersura del iris

así arrancarse los ojos

la vaga luz

la siempre compañera sombra

la araña lobo sin sus ocho estrellas

será entonces la sombra en cada curva

en cada disparo

apenas un flash de sol sobre el tendido de ropa

el paisaje desaparece tan pronto

como una tarde en canícula

como el trazo de un tucu tucus

que de improviso se apaga.