Luis Morales -Guatemala-

Originario de San Mateo Tza’miximulew, Quetzaltenango. Egresado de la Escuela Nacional de Arte Dramático. Licenciado en Letras y Sociólogo por la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Ha sido ganador en dos ocasiones de los Juegos Florales hispanoamericanos de Quetzaltenango en la rama de poesía. Ha publicado niebla púpura o nada es importante con Sión Editorial. Fue antologado en Modelo Noventa, muestra de poetas guatemaltecos nacidos en la década de 1990. Volumen I, publicado por Proyecto Editorial Los Zopilotes.

Miembro de la Organización de Locas Centroamericanas y del Caribe-ODELCA- con quienes ha publicado en formato fanzine e intervenido el espacio público con “cabecitas locas”, “nuestra rebeldía, nuestra provocación”, “convite llorón”, “contra toda autoridad, mariconería”, “las tumbas vacías no se cierran” y “nuestra memoria será el infierno en el que ardan”.  Docente universitario y facilitador en temas de literatura maya y teatro.

la danza de los tristes o diminuto ensayo de mí mismo

los corazones asfixiados o a casa nunca se vuelve

soy ídolo poluto de esperma y alquitrán

no hubo ojo de venado que sacara mis espejos tragados

ni los dolores ajenos con sus pupilas y sus lenguas

nadie vuelve al hogar con las manos llenas y el alma limpia

no están mis lugares y sin ellos no estoy yo

los tristes somos anómalos a los lugares

somos viajantes y extranjeros

la danza de los tristes

se hace en afán nómada en tensa huida de los lugares de la memoria

es embrujo de fractura cervical para situar la vista atrás sin saber el futuro

la danza es maquinal memoria de poca suerte y psicosis campirana y dadá

nada está vivo aquí excepto los animales grandes

no hay viento ni lluvia para ahogar las muchas gargantas de la locura

el tiempo se ha detenido y el sol arrastra los pasos antes de morir

trece de noviembre de dos mil dieciséis

san mateo tza’miximulew

el sexo muerto o conservo el corazón roto

fui animal herido y conservo el corazón roto

no sé si sepás amar mi cuerpo óseo y humeante

no sé si aprendería a amar tus heridas de violencia y morbidez

no sé si pueda dejar de temerle a tu cuerpo atrofiado por escalpelo y puñal

el amor que no llega al cuerpo confía en la suerte o en la muerte

¿cómo se le llama a los maricones

con la líbido dormida y el sexo muerto?

la danza de los tristes

se hace con los ojos cerrados y el tacto alerta en extremidades arácnidas

es convulsión de estertor y carcajada para encontrarse en la oscuridad

la danza desviste multitudes al tacto cálido de otro cuerpo para el mejor funeral

los corazones rotos salen a zurcirse en poemas ebrios de medianoche

se lanzan felinos en distintos rumbos de los parches habitacionales

la tragedia es el beso que no te di para evitar la podredumbre de la ciudad

veintinueve de noviembre de dos mil dieciocho

guatemala armit

juego de perinola equilibrista o los muertos contienen la respiración

fui zajorín pero ya no hablo con los muertos

me haría falta un poco más de fe

hablo con los cadáveres que se pudren y se desvanecen

con la palabra que se quedó en su paladar

somos cadáveres que se asoman a la podredumbre

los muertos contienen la respiración y se hacen cadáveres púrpuras

un cosquilleo o una broma hará que respiren de nuevo

la danza de los tristes

se hace elástica y aeróbica para que relaje los cadáveres que ahora son pareja

es juego de perinola equilibrista guardando el peso de ambos cuerpos

la danza es vomitivo espectáculo de ebrios arrastrando cadáveres

la lluvia apenas empieza y nadie ha sembrado

cuando por fin vuelva la niebla profunda y el aguacero diluviano

los ríos llevarán al magma primigenio del mar las muertes nuestras y la del verano

veinticinco de marzo de dos mil diecinueve

santa irene tojchum